General
Esta publicación es resultado del trabajo conjunto de la Organización
Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) y del Instituto Nacional
de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) de España, para el desarrollo
de la Estrategia Iberoamericana de Seguridad y Salud en el Trabajo
2010 – 2013
Trabajo infantil
Género
Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales (OSALAN). España
Mayores
Las políticas de gestión de la edad en las organizaciones son parte de un marco de gestión más amplio denominado como «gestión de la diversidad» (religiosa, cultural, de diversidad funcional…) y que repercute de forma beneficiosa en el desarrollo organizativo.
La progresiva implementación de la gestión de la edad en las organizaciones no solo debe servir para seguir mejorando la salud laboral y la prevención de riesgos laborales, sino también para poner en valor a los equipos multigeneracionales y la labor de las personas trabajadoras de todas las edades en las empresas.
El envejecimiento de la población va a tener un impacto directo en la prolongación de la vida laboral de las personas como requisito fundamental para el sostenimiento de los estados de bienestar. Para abordar esta nueva realidad las empresas van a tener que poner en marcha acciones concretas, que les permitan gestionar la edad de sus plantillas profesionales de un modo eficiente.
El envejecimiento de la población en las sociedades occidentales tiene implicaciones, tanto positivas como negativas, en las capacidades y habilidades de las personas. Mientras que algunas capacidades (visión, audición, fuerza…) pueden disminuir, algunas funciones cognitivas, como el control del uso del lenguaje o la capacidad para procesar problemas complejos, mejoran con la edad.
Las empresas se enfrentan al reto de gestionar plantillas de edades cada vez más avanzadas. Por un lado, han de asegurarse que las condiciones de trabajo se ajustan a las capacidades y habilidades. Por otro lado, la experiencia es un valor que, bien gestionado, aporta importantes beneficios en las organizaciones.
Diferentes capacidades
El desarrollo de una actividad laboral es para todas las personas uno de los factores más importantes para la integración social y para la estabilidad económica y personal. Pero si el empleo es fundamental para cualquier persona, lo es mucho más para las personas discapacitadas, pues supone la posibilidad de alcanzar una vida autónoma. Por esta razón, la integración laboral (como camino hacia una plena integración social) de las personas con discapacidad debe ser una prioridad en una sociedad avanzada como en la que nos encontramos.
Junta de Castilla y León. España
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