La seguridad social se erige como uno de los pilares más firmes de la cohesión y el progreso en Iberoamérica. Es la expresión institucional de la solidaridad y el compromiso de los Estados con la dignidad humana, el bienestar colectivo y la justicia social. En momentos de transformación acelerada, este principio fundacional adquiere renovada relevancia: la seguridad social no solo protege a las personas, sino que contribuye al desarrollo sostenible, al fortalecimiento democrático, a la cohesión social y a la estabilidad económica de nuestras naciones.
La seguridad social, como pilar esencial del bienestar social y económico en la región iberoamericana, se encuentra en un proceso de adaptación permanente frente a los profundos cambios sociales, demográficos y tecnológicos que transforman las sociedades contemporáneas. En las últimas décadas, los sistemas de protección social de la región se han visto influenciados por tendencias estructurales que reconfiguran sus fundamentos y ponen a prueba su sostenibilidad y capacidad de respuesta.
Entre las transformaciones más significativas se encuentran el envejecimiento de la población, resultado del aumento de la esperanza de vida y de la reducción sostenida de la natalidad, que genera presiones sobre la sostenibilidad financiera y modifica la proporción entre personas activas y jubiladas. A ello se suma la creciente diversidad de las estructuras familiares, producto de cambios en su tamaño y composición, que demandan nuevos enfoques de protección y políticas de cuidados.
El mercado de trabajo, por su parte, atraviesa una transformación profunda marcada por el aumento de los empleos temporales, a tiempo parcial y con trayectorias laborales discontinuas, lo que genera fragmentación en los derechos y en las contribuciones sociales, al tiempo que la informalidad laboral -uno de los grandes problemas estructurales de la región- se mantiene invariable.
La informalidad laboral se evidencia como uno de los grandes obstáculos para el desarrollo económico y el bienestar social en los países iberoamericanos, con niveles que superan el 50% del empleo, y con grandes diferencias entre países, llegando a superar el 70% en algunas zonas. Esto afecta especialmente a las mujeres y a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad en el mercado laboral, como las personas con discapacidad, las personas que residen en entornos rurales, afrodescendientes, pueblos originarios, etc.
La informalidad laboral limita el ejercicio de los derechos laborales de estas personas trabajadoras, al tiempo que les deja fuera de los sistemas contributivos de seguridad social -prestaciones económicas, atención en salud, prevención de riesgos laborales y salud ocupacional y servicios sociales-. Asimismo, la economía informal impide el crecimiento económico, limitando el acceso a créditos de las empresas informales y la productividad.
Paralelamente, la irrupción de nuevas tecnologías y la expansión de la economía de plataformas están dando lugar a formas de empleo que no se encuadran en los modelos tradicionales de subordinación laboral, lo que aumenta la vulnerabilidad de amplios sectores de trabajadores y exige revisar los esquemas de afiliación y protección.
La digitalización y la automatización, si bien han contribuido a una mayor eficiencia administrativa y a la mejora de los procesos de gestión, también pueden generar brechas en el acceso a los servicios para determinados grupos de población, especialmente aquellos con menor alfabetización digital. En paralelo, la transición ecológica y el cambio climático imponen la reconversión de sectores productivos y el desarrollo de empleos sostenibles, generando tanto riesgos como nuevas oportunidades para el empleo y la protección social. A todo ello se suma un fenómeno creciente de judicialización de las políticas de seguridad social, que plantea la necesidad de fortalecer la capacidad institucional, la claridad normativa y la gobernanza de los sistemas.
Si bien muchos de estos fenómenos han sido objeto de estudios parciales, todavía falta una mirada integral que permita comprender cómo interactúan entre sí y cuáles son sus implicancias combinadas sobre el presente y el futuro de la seguridad social. La mayoría de los sistemas actuales continúan operando bajo modelos diseñados para una estructura laboral que ha cambiado sustancialmente, lo que exige revisar paradigmas, anticipar tendencias y promover innovaciones que garanticen la sostenibilidad, la equidad y la pertinencia social de la seguridad social en el siglo XXI, siguiendo lo recogido en la Declaración Final del XVII Congreso Iberoamericano de Seguridad Social celebrado en Santo Domingo en 2021.
Todo ello con miras a contribuir a los debates acerca de la renovación del contrato social con la ciudadanía a partir de las crisis y las transformaciones en el mundo del trabajo, que refuerce los niveles de cohesión social y que dé mejor respuesta a las necesidades de la población en la sociedad actual, mejorando los niveles de confianza en las políticas públicas y en las instituciones. En este contexto, se vuelve imprescindible analizar de manera colectiva las oportunidades y desafíos que surgen de estas transiciones y fortalecer la capacidad de las instituciones iberoamericanas para adaptarse a ellas.
Con motivo de su 70 aniversario y recogiendo sus importantes aportes al desarrollo de la Seguridad Social en la región, la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), con la colaboración del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Paraguay y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), convocan el Encuentro sobre las Prospectivas de la Seguridad Social en Iberoamérica, en el marco del XVIII Congreso Iberoamericano de Seguridad Social, con el propósito de promover un espacio de análisis y diálogo con una visión de largo plazo sobre las transformaciones en curso y las estrategias necesarias para responder de manera efectiva a los desafíos del futuro.
El Encuentro tiene por finalidad impulsar la reflexión y el intercambio de experiencias entre las instituciones de seguridad social y protección social de los países iberoamericanos, en torno a los principales retos de los sistemas de protección en un mundo en transición.
En particular, se propone:
El encuentro se articulará en torno a cuatro grandes ejes de debate, que orientan el programa y los espacios de intercambio técnico:
El Congreso reunirá a las máximas autoridades y representantes de las instituciones de seguridad social y de protección social de los países miembros de la OISS, así como a delegaciones gubernamentales, organismos internacionales, agencias de cooperación, organizaciones de empleadores y trabajadores, expertos, académicos y representantes de la sociedad civil vinculados a la materia.
Este espacio de diálogo y cooperación congregará a más de veinte países de la región iberoamericana, reafirmando el compromiso conjunto con la construcción de sistemas de seguridad social más inclusivos, sostenibles y preparados para los desafíos del futuro.
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